Una biblioteca de 419 ejercicios es un regalo... hasta que te toca recorrerla. Su valor no está en el tamaño, sino en lo rápido que puedes pasar de 419 a los ocho ejercicios que encajan en la clase de mañana por la mañana.
Para eso está el panel de filtros. Toca Filtros, selecciona unas cuantas opciones y toda la biblioteca se adapta a la clase que vas a dar.

El problema de una biblioteca grande
La mayoría de los instructores no planifican en un estudio tranquilo con una hora por delante. Planificas en el tranvía, entre clientes, en los diez minutos antes de una clase de grupo a las 7 de la mañana o la noche anterior, mientras ves algo de reojo. En esos momentos, desplazarte por una lista interminable es tu peor enemigo. No necesitas inspiración en abstracto: necesitas los cuatro ejercicios de calentamiento que se hacen boca arriba con un muelle rojo, y los necesitas ya.
La búsqueda ayuda cuando sabes cómo se llama el ejercicio. Los filtros ayudan cuando sabes cómo debe ser lo que buscas, pero no su nombre. Que, si lo piensas bien, es lo que pasa casi siempre.
Por qué criterios puedes filtrar
Abre el panel de filtros y tendrás siete formas de acotar la biblioteca, todas combinables, con un contador de resultados en tiempo real en la parte inferior para que siempre sepas cuántos quedan.

Corazones. Cuatro corazones de distintos colores y uno vacío. El sistema lo decides tú, no nosotros. Rojo para los ejercicios que te funcionan en cualquier clase, azul para los que aún estás aprendiendo a guiar, amarillo para los favoritos de tus clientes y vacío para los que todavía no has probado. Filtra por un color y tendrás tu propia selección dentro de la biblioteca.
Categoría. Calentamiento, bloque principal, bloque final, vuelta a la calma, estiramientos. Es la estructura básica de una clase, así que es la forma más rápida de planificar por orden: filtra por calentamiento, elige tres ejercicios, pasa al bloque principal, elige seis y termina con el filtro de vuelta a la calma. Montas la clase en el mismo orden en que la vas a dar.
Posición corporal. Boca arriba, boca abajo, de lado, sentado, de rodillas, en cuadrupedia, de pie. La posición es el coste oculto de una planificación. Cada cambio de posición supone una transición, y es en las transiciones donde las clases pierden el ritmo y los principiantes, la confianza.
Zona de trabajo. Core, oblicuos, espalda, glúteos, cuerpo completo, tren superior, tren inferior. La respuesta clara a «¿qué trabajamos hoy?».
Nivel. Principiante / Intermedio, o Avanzado. Un toque para asegurarte de que nada de tu planificación pille por sorpresa a quien viene por primera vez.
Lados. Ambos lados o un solo lado. Un filtro pequeño con un gran efecto en los tiempos, porque los ejercicios de un solo lado acaban ocupando el doble casi sin que te des cuenta.
Accesorios. Cajón corto, cajón largo, cajón en el suelo, pelota, aro, banda elástica, mancuernas, pesas de tobillo. Filtra por lo que realmente tienes en el estudio, no por lo que aparece en un catálogo.
Y abajo: Mostrar 419 resultados, con una cifra que baja en tiempo real a medida que seleccionas opciones. No tienes que adivinar si una combinación limita demasiado los resultados. Lo ves al momento.
Situaciones reales en las que se nota la diferencia
1. A las 9 de la mañana tienes a alguien que empieza de cero
Nivel: Principiante / Intermedio. Posición corporal: boca arriba y sentado. Y ya está. Lo que queda te permite montar una clase sin un solo «mejor nos saltamos este». Sin improvisar a mitad de clase ni dejar que el cliente te vea dudar.
2. En el estudio solo hay dos cajones y alguien se ha llevado los aros prestados
Accesorios: desmarca lo que no tengas. O filtra para ver solo ejercicios sin accesorios y monta una secuencia fluida sin material adicional. Contar con material que luego falta en el estudio es uno de los motivos más habituales por los que una buena planificación se viene abajo el mismo día. Y evitarlo solo lleva dos toques.
3. Das varias clases seguidas y quieres reducir las transiciones al mínimo
Posición corporal: solo boca arriba para el primer bloque y solo boca abajo para el segundo. El resultado es una clase que fluye por grupos de posiciones: menos reajustes del carro, menos cambios de muelles y un grupo que mantiene el ritmo. Tus clientes no sabrán por qué la clase les ha resultado tan fluida. Tú sí.
4. Un cliente habitual te dice: «Llevo unos días con molestias en la zona lumbar»
Zona de trabajo: core y glúteos. Nivel: Principiante / Intermedio. Posición: excluye boca abajo si le resulta incómodo. En menos de un minuto tienes una selección sensata y conservadora sobre la que trabajar, sin pasar por 200 ejercicios que no ibas a usar.
5. Un final de viernes con energía
Categoría: bloque final. Zona de trabajo: cuerpo completo. Lados: ambos lados. Elige tres ejercicios, encadénalos y tendrás esos últimos ocho minutos de los que la gente sigue hablando al salir.
6. Quieres enseñar algo nuevo sin jugártela con la clase
Corazones: azul, el color que usas para «este todavía lo estoy aprendiendo». Filtra por él y tendrás exactamente tu lista de práctica. Introduce un ejercicio nuevo en una clase que, por lo demás, ya dominas. Así amplías tu repertorio sin que ninguna clase parezca un experimento.
7. Dos clases, la misma hora, salas distintas
Filtra una vez, monta la versión para principiantes y después amplía el filtro de Nivel y sustituye tres ejercicios por variantes avanzadas para el segundo grupo. La misma estructura, dos niveles y una sola sesión de planificación.
8. Alguien reserva una clase privada y quiere «solo abdominales»
Zona de trabajo: core y oblicuos. El tiempo se acumula rápido, así que también ves al momento si tienes suficiente variedad para cubrir 50 minutos o si necesitas ampliar la selección. El contador de resultados hace las cuentas por ti.
Por qué el contador de resultados en tiempo real importa más de lo que parece
Filtrar en la mayoría de las apps es un acto de fe: seleccionas opciones, cierras el panel y descubres si te has pasado. Aquí te lo dice el propio botón. Mostrar 419 resultados pasa a Mostrar 34 resultados y luego a Mostrar 6 resultados. En cuanto la cifra baja demasiado, sabes que toca quitar una opción, antes incluso de empezar a recorrer la lista.
Eso cambia tu forma de planificar. Dejas de darle tantas vueltas a qué filtros elegir y empiezas a ajustarlos sobre la marcha.
Los filtros y las etiquetas de rutinas son dos mitades de la misma idea
Las etiquetas de rutinas organizan las clases que ya has creado: Miércoles, Principiante, Sarah o los nombres que uses para organizar tu semana de clases. Los filtros organizan la materia prima con la que las montas.
Juntos cubren las dos direcciones. Los filtros te llevan de 419 ejercicios a una clase. Las etiquetas te llevan de una biblioteca de clases a la que necesitas un miércoles por la mañana. Y ninguno de los dos te exige memorizar nada.
Un pequeño hábito que compensa
Dedica una semana a marcar ejercicios con corazones sobre la marcha. Cada vez que un ejercicio funcione bien en una clase real, asígnale un color. En pocas semanas, el filtro de corazones se convertirá en la vista más útil de la app, porque no es una selección hecha por otra persona. Es tu forma de dar clase, organizada.
Pruébalo
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